Bruno Latour

El trabajo de Bruno Latour sigue siendo pionero y en cierta medida profético, pues sus cuestionamientos obtienen más peso con el pasar de los años. El autor destila su crítica al mismo proceso de Constitución de la modernidad regresando al siglo XVII de Boyle y Hobbes. Este momento histórico es sine qua non para entender la dicotomía entre el mundo natural y social del presente. La modernidad sugerida por Latour, como la conocemos, está asentada sobre esta división que por su vez está sedimentada en la cultura, la política, las prácticas sociales, la ciencia y en los debates ambientales del mundo contemporáneo. Tal vez sea por eso que él afirma que “la cultura intelectual en la que vivimos no sabe dónde ubicarse”, sigue presa en un callejón donde las salidas son escepticismos inconclusos, incapaces de fomentar caminos alternativos, y prosigue con su argumento de que se ha de “volver a atar el nudo gordiano atravesando, tantas veces como haga falta, el corte que separa los conocimientos exactos y el ejercicios del poder, digamos naturaleza y la cultura” (18).  Entonces, la clave moderna que propone el autor está en enlazar el binomio naturaleza/cultura de manera simétrica fomentando otras praxis discursiva que permita repensar de manera alternativa el conjunto de prácticas denominadas “modernas”.
En este conjunto de prácticas que el autor califica como “modernas”  está el termino “traducción”, que es donde se yuxtaponen seres híbridos: “mezclas de géneros de seres totalmente nuevos” que vislumbran esa conciliación entre naturaleza y cultura. El otro termino es “purificación”, que crea una zona ontológicas a través de la proliferación de lo híbridos. Para el autor estos espacios híbridos posibilita percibir la crisis de la modernidad. Para Latour solo cuando “ponemos nuestra atención a la vez sobre el trabajo de purificación y el de hibridación, es que nuestro porvenir comienza a cambiar”, pues, de acuerdo con su definición dejamos de ser modernos, de allí su llamamiento “¿Y si nunca fuimos modernos?”, él responde — Entonces la antropología comparada si volvería posible”.  Latour sugiere que el régimen moderno actual de análisis social es sumisos a las doxas. Por lo tanto, la naturalización (hechos), la socialización ( poder de la sociedad) y la deconstrucción (discurso) facultan la disociación entre naturaleza y la cultura haciendo nos creer en esa separación siempre existió. En lo híbridos, de lo que alude Latour, se revela lo contrario.
La propuesta de Latour contribuye  para deshacer la visión epistemológica y mecanicista, propagada por las corrientes teóricas dominantes  y apuntan el camino futuro para corregir el “doble desvió de las mejores intenciones”, difundido el marco moderno; o sea, el estrechamiento de la brecha existente entre naturaleza y sociedad, por medio de lo que el denomina híbridos.
Marcos Colón

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